lunes, 6 de agosto de 2007

TENDENCIAS DE LA EDUCACION SUPERIOR

TENDENCIAS DE LA EDUCACION SUPERIOR

Dentro de los que llego a denominar el fin de una era a finales del siglo XX, este se ha presentado como muy prodigioso, pues, sobre el mismo se han realizados muchas declaraciones y presentados muchos informes sobre el papel y las tendencias que debe seguir las instituciones como la universidad, pero además de las diferentes instituciones que son las especializadas de esta temática, algunas instancias de gestión políticas y empresariales se han preocupado también para que la sociedad pueda ir acomodándose a los diferentes cambios sociales y económicos que esta pueda producir en la sociedad, siempre pensando que la Educación Superior es un factor primordial para el desarrollo de la sociedad del conocimiento y que, por lo tanto, las instituciones encargadas de la enseñanza, la investigación y la formación de profesionales deben estar atentos a las necesidades de dicha sociedad, no vivir de espaldas a ellas, debiendo ser innovadoras en sus tareas y en su organización.
Por ello al hablar de las nuevas tendencias de la educación, debemos de hablar de los problemas y fortalezas que tiene el sistema universitario tales como:
a) La universidad constructora de una sociedad de conocimiento y de profesionales
b) Métodos y estrategias de enseñanzas
c) La calidad educativa y sus informes financieros
La universidad constructora de una sociedad de conocimiento y de profesionales
La denominación de que la sociedad del conocimiento actual ha penetrado profundamente en todos los escritos y análisis de educación y sociedad, queriendo dar a conocer el hecho de que la universidad debe asumir un liderazgo en la producción de este bien que no es material y es conocido por “conocimiento ” es un hecho innegable, pero al hablar de un conocimiento o saber que debe estar al alcance de todos es otra realidad que debe ser estudiada y aun mas dentro de a sociedad como cualquier otra, es hasta cuestionada, pues, para nadie es desconocido que el conocimiento no es un bien común, publico o natural, sino mas al revés, el conocimiento solo llega a una estructura social la cual es detentora de la misma de una sociedad con cierto modelo, calidad o tipo de vida.
El cambio de la universidad es un aspecto que trabajado por algunos autores nos muestra que la misma debe por tanto como menciona varios autores deben buscar una nueva direccionalidad y Burton Clark, (citado en Didriksson pag. 187) “las universidades han entrado en un cambio profundo que no tienen punto de retorno, ni perspectiva cercana a una fase de equilibrio”.
Por otro lado cuando se quiere hablar del rol de liderazgo que debe asumir la universidad se ve que el mismo no puede realizarse de manera libre sino que el mismo debe estar enmarcado por las repercusiones que se dan en la toma de desiciones por los organismos académicos o de control institucional como ser los gobiernos estudiantiles, o en algunos casos el estamento administrativo o docente .
El mismo Burton Clark nos habla de una universidad que busque ser “emprendedora” mencionado que la misma puede recorrer ese camino mediante:
 Fortalecimiento del núcleo directivo
 Expansión de la periferia del desarrollo
 Diversificación de las bases financieras
 Estimulo al corazón académico
 Integración de una cultura emprendedora
Lo que el Burton quiere resaltar es que la universidad debe buscar es respuestas a los frecuentes problemas que se le presenta y sobretodo de be buscar los medios y caminos a los diferentes cambios constante que ella vive, sin dejar de lado la calidad académica ni mucho menos la competitividad .
Mas también es bueno tomar en cuenta los que manifestábamos en la introducción de que no solo las universidades son las únicas dueñas de la producción del conocimiento, puesto que desde el inicio, es decir, desde su creación en la edad de medioevo, han sido ellas las únicas, peor aun en los momentos o épocas de grandes crisis donde se ponía en tela de juicio sus afirmaciones , como por ejemplo en el siglo XVIII, gran parte de los avances técnicos y científicos fueron realizados fuera de la universidad y es recién a partir de la mitad del siglo XX y con el paso de la segunda guerra mundial, cuando se vuelve a insistir en la producción científica a través del abordaje de la investigación de manera sistemática por nuevamente algunas instituciones comerciales o empresariales que generaron conocimiento.
Es decir que la historia nos muestra que la universidad no ha sido la que exclusivamente ha generado conocimiento permanente o que el conocimiento no ha sido exclusividad de la universidad, mucho si analizamos donde es que se produce la información que genera conocimiento veremos que las mismas se encuentran diseminadas por todo el mundo y que muchas instituciones poseen el acceso a ella mostrándonos de esta manera que en este campo lamentablemente la universidad también a perdido un gran territorio y protagonismo.
En cuanto a la generación del conocimiento mediante la investigación la universidad en este aspecto si que esta lejos de ser un gran referente, pues en la generación de conocimiento existen otras instituciones con un gran referente económico y tecnológico que llevan a cabo esta tarea bajo en nombre de busca de innovación. Pero sin embargo es bueno señalar que las personas que generan esta nueva innovación, son profesionales que han salido o se han formado dentro del sistema universitario por lo tanto es ahí donde de forma muy particular hace su aporte al la sociedad civil la universidad como generadora de conocimiento y de profesionales.

Métodos educativos, estrategias y tecnología

“En un mundo en rápido cambio, se percibe la necesidad de una nueva visión y un nuevo modelo de enseñanza superior, que debería estar centrado en el estudiante, lo cual exige, en la mayor parte de los países, reformas en profundidad y una política de ampliación del acceso, para acoger a categorías de personas cada vez más diversas, así como una renovación de los contenidos, métodos, prácticas y medios de transmisión del saber, que han de basarse en nuevos tipos de vínculos y de colaboración con la comunidad y con los más amplios sectores de la sociedad”.

Esto es lo que menciona el Articulo 9 del informe Delors donde se hace referencia a los nuevos cambios en los cuales deben las universidades inserirse, donde se toma en cuenta a la enseñanza, el propósito esencial de la enseñanza es la transmisión de información mediante la comunicación directa o soportada en medios auxiliares, que presentan un mayor o menor grado de complejidad y costo. Como resultado de su acción, debe quedar una huella en el individuo, un reflejo de la realidad objetiva, del mundo circundante que, en forma de conocimiento, habilidades y capacidades, le permitan enfrentarse a situaciones nuevas con una actitud creadora, adaptativa y de apropiación.
El proceso de enseñanza produce un conjunto de transformaciones sistemáticas en los individuos, una serie de cambios graduales cuyas etapas se suceden en orden ascendente. Es, por tanto, un proceso progresivo, dinámico y transformador. Como consecuencia del proceso de enseñanza, ocurren cambios sucesivos e ininterrumpidos en la actividad cognoscitiva del individuo (alumno). Con la ayuda del maestro o profesor, que dirige su actividad conductora u orientadora hacia el dominio de los conocimientos, así como a la formación de habilidades y hábitos acordes con su concepción científica del mundo, el estudiante adquiere una visión sobre la realidad material y social; ello implica necesariamente una transformación escalonada de la personalidad del individuo.
En la enseñanza se sintetizan conocimientos. Se va desde el no saber hasta el saber; desde el saber imperfecto, inacabado e insuficiente hasta el saber perfeccionado, suficiente y que, sin llegar a ser del todo perfecto, se acerca a la realidad.
La enseñanza se ha de considerar estrecha e inseparablemente vinculada a la educación y, por lo tanto, a la formación de una concepción determinada del mundo y también de la vida. No debe olvidarse que los contenidos de la propia enseñanza determinan, en gran medida, su efecto educativo; que la enseñanza está de manera necesaria, sujeta a los cambios condicionados por el desarrollo histórico-social, a las necesidades materiales y espirituales de las colectividades; que su objetivo supremo ha de ser siempre tratar de alcanzar el dominio de todos los conocimientos acumulados por la experiencia cultural.
Por lo tanto el profesor o docente universitario juega un papel fundamental a través de las actividades de enseñanza esto está inevitablemente unida a los procesos de aprendizaje que, siguiendo sus indicaciones, realizan los estudiantes. El objetivo de docentes y estudiantes siempre consiste en el logro de determinados objetivos educativos y la clave del éxito está en que los estudiantes puedan y quieran realizar las operaciones cognitivas convenientes para ello, interactuando adecuadamente con los recursos educativos a su alcance.
El principal objetivo del docente es que los estudiantes progresen positivamente en el desarrollo integral de su persona y, en función de sus capacidades y demás circunstancias individuales, logren los aprendizajes previstos en la programación del curso.
Para ello deben realizar múltiples tareas: programar su actuación docente, coordinar su actuación con los demás miembros del régimen docente, buscar recursos educativos, realizar las actividades de enseñanza propiamente dichas con los estudiantes, evaluar los aprendizajes de los estudiantes y su propia actuación, contactar periódicamente con las familias, gestionar los trámites administrativos.
De todas estas actividades, las intervenciones educativas consistentes en la propuesta y seguimiento de una serie de actividades de enseñanza a los estudiantes con el fin de facilitar sus aprendizajes constituyen lo que se llama el acto didáctico, y representa la tarea más emblemática del docente universitario.
Actualmente se debe considera que el papel del docente universitario en el acto didáctico es básicamente proveer de recursos y entornos diversificados de aprendizaje a los estudiantes, motivarles para que se esfuercen (dar sentido a los objetivos de aprendizaje, destacar su utilidad...), orientarles (en el proceso de aprendizaje, en el desarrollo de habilidades expresivas...) y asesorarles de manera personalizada (en la planificación de tareas, trabajo en equipo...); no obstante, a lo largo del tiempo ha habido diversas concepciones sobre cómo se debe realizar la enseñanza, y consecuentemente sobre los roles de los profesores y sobre las principales funciones de los recursos educativos, agentes mediadores relevantes en los aprendizajes de los estudiantes.
Ahora bien se dice que este proceso de enseñanza debe ir también a acompañado de las conocidas Tecnologías de la información y de las comunicaciones (TIC), las cuales a parte de la ayuda que pueden ofrecer motivan a la creatividad. Dentro del ámbito universitario si esta es generadora de la sociedad del conocimiento es mediante los TIC entonces que la universidad debe buscar el manejo, almacenamiento y difusión de la información, claro esta que la universidad tendrá que utilizarlas de forma sistemática en sus funciones de creación, transmisión y almacenamiento de la información y en sus procesos de investigación y formación de profesionales. A pesar de ello, la Universidad se muestra muy lenta en la adaptación de sus métodos, normas y formas organizacionales a esta nueva realidad mientras que otras instituciones no universitarias se muestran muy activas en segmentos de la educación.
También es bueno señalar que dentro de la universidad debido a la misma falta de estrategias que son institucionales para la dotación y utilización de las nuevas tecnología en la enseñanza, existe dentro del mismo gremio o estamento docente una feroz resistencia de la gran mayoría al uso de estas nuevas tecnologías y no se tata solamente de que los docente o autoridades que ven un gasto en la compra de estos medios, pues en es caso no se estaría viendo el acto o proceso educativo, es decir no se trata de buscar reemplazar o cambiar la pizarra y el marcador o tiza por un data display con una exposición preparada en Power Point , sino también de utilizar estos medios en el proceso general de la universidad, es decir organizar la enseñanza desde la inscripción del alumno, organización de horarios, actividades y trabajos prácticos, hasta la evaluación o valoración de sus trabajos. Es decir la universidad a través de sus diferentes estamentos debe buscar hacer un buen uso de esta tecnología como la poderosa herramienta de ayuda que es.
Por ello El sistema universitario, como factor de suma importancia en la sociedad del conocimiento, es por ello mismo un sector con implicaciones económicas y sociales en el desarrollo de una sociedad que se rige por orden y reglas de mercado, sin que esto signifique de que sea orientada hacia el mercado comercial pero tampoco puede aislarse y orientar sus actuaciones fuera de las grandes tendencias sociales. Es necesario que emprenda nuevo métodos basados en el aprendizaje con la incorporación de las tecnologías de la información y de las comunicaciones y que cambie sus esquemas, tradicionales de organización de la enseñanza y de la investigación teniendo en cuenta las nuevas demandas y las nuevas necesidades en un mundo globalizado y competitivo.
La calidad educativa y sus informes financieros
“La educación superior ha de considerarse un servicio público. Si bien se requieren fuentes de financiaciones diversificadas, privadas y públicas, el apoyo público a la educación superior y a la investigación sigue siendo fundamental para conseguir que las misiones educativas y sociales se cumplan de manera equilibrada. En la educación superior, la gestión y la financiación han de ser instrumentos de la mejora de la calidad y la pertinencia. Esto requiere la creación de capacidades y la elaboración de estrategias apropiadas de planificación y análisis de las políticas, basadas en la asociación entre las instituciones de educación superior y las correspondientes autoridades. Las instituciones han de gozar de autonomía en sus asuntos internos, pero han de rendir cuentas a la sociedad de modo claro y transparente” .

Hasta no hace mucho tiempo atrás en gran parte del mundo de occidente de manera especial en Europa no preocupaba demasiado la promoción y la medición de la calidad en las Universidades. Con muy poca tradición en procedimientos de evaluación y acreditación de las enseñanzas, la investigación y los resultados de los procesos, la única calidad percibida era la resultante de la antigüedad o de la dimensión de la institución universitaria. Situación ésta muy distinta de la existente en los Estados Unidos, donde instituciones externas a las Universidades, incluida la prensa especializada, se ocupan de evaluar las actividades de las Universidades, avalar sus programas de estudio, suficiencia de los estudiantes y grados para así incluso establecer clasificaciones para informar a los ciudadanos a la hora de tomar decisiones sobre el tema universitario. Las Universidades tienen, y deben tener, un alto grado de autonomía de organización, de gobierno y de gestión. Son, en su mayoría, instituciones públicas financiadas en más de tres cuartas partes por presupuestos de las Administraciones Públicas, es decir, con los impuestos de los ciudadanos. El propio concepto de “servicio público de la educación superior” que es mencionado en el articulo 12 del informe Delors, lleva a que la contrapartida a la autonomía sea el correcto ejercicio de su responsabilidad social, para que la Universidad pública pueda rendir a la sociedad lo que ésta tiene derecho a exigirle: calidad docente e investigadora y utilización eficaz y eficiente de los recursos públicos puestos a su disposición.
El interés que se en tienen los procesos de evaluación y acreditación para la sociedad es claro y se debe centrar en un triple aspecto: informar a la sociedad (familias, empresas e instituciones) para una mejor toda de decisiones; orientar las políticas de asignación de recursos públicos y estimular a las propias Universidades en sus procesos de permanente perfeccionamiento y mejora.
Así pues, la medida del equilibro entre la autonomía universitaria y su responsabilidad social a través de, entre otros factores, la evaluación, la acreditación y la certificación de la calidad se revela como una de las tendencias del nuevo siglo.












BIBLIOGRAFIA

GOROSTIAGA, Xabier “En Busca del eslabón perdido entre educación y desarrollo” en La educación en el horizonte del siglo XXI de Tunnermann y López.

DRIDIKSSON, Axel “Tendencias de la Educación Superior al fin de siglo”

UNESCO Conferencia Mundial sobre la Educación Superior La educación superior en el siglo XXI Visión y acción UNESCO París 5–9 de octubre de 1998, informe final.